Sin Cortazar no hay chamuyo

La escritura apareció sin querer. Hasta los 18  ni por puta había agarrado un libro y tampoco siquiera había escrito nada. Ni la lista de los mandados. Esto empezó porque le gustaba una chica que era muy lectora. Trabajaban juntos y un día la escuchó decir, mientras almorzaban, que leía Cortazar. Ese mismo día fue a comprar Los Premios (que agarró por azar). Leyó la contratapa y fue a presumirle que lo había leído, pero enseguida se dio cuenta de que estaba mintiendo y no le habló más. Esa noche llegó a la casa, no comió y se encerró a leer toda la novela. De ahí en adelante no paró más. Por eso es que primero llegó la lectura y después aquellos garabatos encerrados en frases sueltas o reflexiones propias de su corta edad pre veinteañero. Eran simulacros de escritor maldito que buscaban sentenciar la farsa cotidiana. Todavía lo sigue haciendo pero con un poco más de cuidado. El propio paso del tiempo le dio un poco más de peso a sus palabras, que ahora tratan de meterse dentro de un cuerpo más existencialista.

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Apuntes ligeros sobre Pez antes de ir a su show

Cuando pienso en Pez se me vienen a la cabeza poesías de Fabian Casas, algunos textos de Martin Zariello o canciones de Litto Nebbia. Es un acto paradigmatico que no sé distinguir muy bien. Este grupo argentino ha conquistado varios géneros con sus canciones, porque tranquilamente con la canción Bettie al desierto se podría escribir un cuento. Tiene un soporte literario por detrás que es muy interesante. “Ahora que ya es tarde Bettie vuelve a empezar/ guarda tres o cuatro cosas no precisa nada más”, arranca cantando Minimal con tono poético. La musicalidad de esas palabras acompañadas por unas melodías que no irrumpen la armonía son ese submundo donde la mente se va adentrando. “Compro una casa vieja atrás de la terminal”, dice más adelante, como si estuviese armando una escena narrativa.

Esa canción, quizás, y el poema Frank Zappa que escribe Casas pueden ser el punto de unión de este encuentro paradigmatico. Es que siempre creí que algunos pasajes de Pez reconstruían (tal vez como nota al pie) algo de Zappa. Por mucho tiempo me dio vueltas esa idea de que esta banda argentina era (en el buen sentido) la reencarnación de The Mothers of Invention. En este sentido también aparece Zariello, que en su momento en su blog Il Corvino escribió un texto donde describía a distintos personajes por sus prácticas y entre ellos (ahora no recuerdo muy bien) aparecía el escucha de Pez y lo definía algo así como guardianes de la sombra. Pero esto es una idea mía porque la memoria no me da para tanto. Y lo de Nebbia ya ni sé porqué aparece. Ayer escuché dos veces seguidas el disco Melopea. Con más de 40 años de vida esta obra es un legado cancionero. Debe ser eso.

A modo de cierre: estoy haciendo la “previa” con Seru Giran de fondo, un vasito de ron y con este tranco desordenado con el que vuelvo a retomar un espacio olvidado: escribir para divertirme.

Esta noche Pez.

“No me interesa tu idea de rock”.

 

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